Esta vez las negociaciones al límite no fructificaron y Junts dio al Gobierno uno de los golpes más duros desde que comenzó la legislatura, con un decreto que contenía la revalorización de las pensiones, las ayudas al transporte público o la prohibición de cortar la luz, el agua y el gas a familias vulnerables. El partido de Carles Puigdemont mantiene una tensa relación con el PSOE desde el inicio de la legislatura, que se ha concretado en numerosas negociaciones al límite y la caída de algunas leyes importantes. Los datos de las votaciones muestran, sin embargo, que ambas fuerzas coinciden la mayor parte de las veces.
Hace unas semanas que Junts suspendió todas las negociaciones parlamentarias con el PSOE al constatar una pérdida de confianza, según explicó Puigdemont. Precisamente hace más o menos un año que la legislatura echaba a andar en el Congreso con la tramitación también de tres decretos importantes, uno de ellos, la prórroga del escudo social. Aquella negociación fue un vaticinio de cómo funcionarían las cosas a partir de ese momento. Junts amenazaba con votar en contra hasta que en una negociación de último minuto decidió ausentarse del Pleno y facilitar que las tres medidas salieron adelante. Una de ellas fracasó debido al rechazo de Podemos.
Desde entonces, el Gobierno y Junts han protagonizado un baile extraño en el Congreso que ha provocado varias derrotas al Ejecutivo y a sus partidos, algunas de ellas significativas, pero también ha demostrado que a pesar de lo que el partido de Puigdemont pregona, que no forman parte del bloque de investidura, apoyan a PSOE y a Sumar o al propio Gobierno en más de un 75% de las leyes, según los datos de la Cámara Baja que ha recopilado este diario.
De las 37 medidas que el Gobierno ha llevado al Congreso, tanto proyectos de ley como decretos o la senda de estabilidad, Junts ha votado a favor de 28. Siempre que Sánchez consiguió el apoyo de los posconvergentes, la medida salió adelante. Hubo cuatro ocasiones, como en los primeros decretos del año pasado, en que los siete diputados de Junts decidieron abstenerse o ausentarse de la votación (a efectos prácticos es lo mismo) pero aun así la medida salió adelante. Y solo una en la que Junts votó en contra y, pese a ello, el Gobierno consiguió una victoria, gracias al apoyo del PP.
El Ejecutivo ha sufrido cuatro derrotas desde que arrancó la legislatura, aunque solo dos se debieron exclusivamente al voto en contra o la abstención de Junts. El escudo social que decayó este mismo miércoles y la senda de estabilidad que Hacienda intentó aprobar el pasado verano, el paso previo a los Presupuestos Generales del Estado.
En enero de 2024, Junts se abstuvo en el decreto sobre el subsidio de desempleo que llevaba el Ministerio de Trabajo pero el voto en contra de Podemos hizo que decayera. Este miércoles, Junts y PNV se alinearon para rechazar el decreto con el impuesto a las energéticas que pedían todas las fuerzas de izquierda.
Junts también ha dado avisos al PSOE y a Sumar, los partidos que forman el Gobierno de coalición, cuando han impulsado leyes desde el Congreso. El primero lo hizo, de hecho, con la principal exigencia que puso el partido para facilitar la investidura de Pedro Sánchez: los de Carles Puigdemont tumbaron el primer intento de los socialistas para aprobar la ley de amnistía el 30 de enero del año pasado, en mitad de nuevo de unas tensas negociaciones. Los independentistas catalanes terminarían apoyando ese texto unos meses después, en marzo, y definitivamente en mayo tras el rechazo del Senado.
Si aquella derrota para el PSOE fue por el detalle de la ley, Junts ha golpeado a los partidos del Gobierno también por diferencias ideológicas. Una de ellas fue la reforma de la ley de extranjería que los socialistas junto a Sumar impulsaron en verano para establecer un sistema estructural de reparto de migrantes a las comunidades autónomas. Ambos partidos buscaron el voto de los independentistas hasta el final y también el del PP, pero los dos, condicionados por los partidos que les hacen competencia desde la extrema derecha, terminaron votando en contra.
Unos meses después, al calor de las movilizaciones por el derecho a la vivienda, Sumar impulsó desde el Congreso una ley del sindicato de inquilinos para regular el alquiler de temporada, el principal agujero que deja la ley actual para que los caseros se salten el control de precios. Pese a la presión social, Junts votó en contra de la toma en consideración del texto y evitó que se empezase a tramitar. Si bien, unos meses después, varios partidos de la izquierda del bloque de investidura consiguieron convencer a los posconvergentes de empezar a tramitar una iniciativa parecida, con ligeros cambios.
Junts votó en contra de dos iniciativas más del PSOE en los últimos meses, aunque su voto a favor no hubiera cambiado las cosas. Una fue la regulación para el prohibir el proxenetismo que impulsaron a comienzos de curso los socialistas y que recabó el rechazo de buena parte del bloque de investidura, incluido Sumar. EH Bildu y ERC también votaron en contra y Podemos se abstuvo. El PSOE fue incapaz de sumar ningún voto a favor del texto, que no pudo iniciar su tramitación parlamentaria.
Hace apenas unas semanas, otra iniciativa socialista se quedó a las puertas del Congreso, esta vez por la oposición de PNV y Junts, que impidieron que se comenzase a tramitar una ley que buscaba blindar jurídicamente el testamento vital y reforzar la ley de amnistía.
En total, Junts ha sido realmente determinante con su voto en contra o su abstención en cinco derrotas legislativas para el Gobierno o los partidos que lo forman, pero al mismo tiempo, los datos muestran que los de Puigdemont son un socio bastante fiable, pues apoyan al Ejecutivo o al PSOE en más de un 75% de las leyes que llevan a la Cámara Baja. En total, Junts ha votado 60 veces a favor del Gobierno o los partidos del Gobierno, es decir, en tres de cada cuatro votaciones. Y en 5 ocasiones en las que Junts votó ‘no’ a una ley del Gobierno, se abstuvo o se ausentó, ese texto salió igualmente adelante.
¿Una mayoría alternativa?
Cuestión distinta son las proposiciones no de ley (PNL), iniciativas que los grupos suelen registrar en el Congreso para marcar posición sobre algún tema en concreto. Este mecanismo no tiene ningún tipo de efecto real pero la oposición, en este caso el PP, suele usarlo para llevar temas que pueden mostrar la división del Gobierno y trasladar la imagen de que la mayoría parlamentaria le da la espalda.
Hay una idea que repite el portavoz de Esquerra Republicana, Gabriel Rufián. “Hay una mayoría que ya existe”, suele decir para referirse a PP, Vox y Junts. Y añade: “Que terminará cargándose a este gobierno”. Esa mayoría, como veíamos en los gráficos anteriores, apenas se ha articulado en torno a leyes o reformas legislativas a lo largo de este año largo de legislatura, pero sí lo ha hecho de forma más frecuente alrededor de las PNL.
De las 141 votaciones (en el cálculo se incluyen también las votaciones por puntos que en ocasiones solicitan los grupos), Junts ha coincidido con el PP en un 45% de las ocasiones, incluso más que con el PSOE, con quien vota conjuntamente un 42% de las veces. El recuento de estas votaciones deja un mapa más o menos nítido de la cercanía ideológica de las formaciones. EH Bildu y ERC, por ejemplo, votan lo mismo el 89% de las veces. Sumar coincide con los independentistas vascos en un 83% de las ocasiones. Sumar y el PSOE coinciden en un 76% de las votaciones. Por el lado contrario, EH Bildu y Vox son los partidos más distanciados a la hora de votar este tipo de iniciativas: coinciden únicamente en un 6% de las veces. Sumar y Vox, un 9% de las veces.
Para este artículo se han escrapeado los votos individuales de cada diputado en cada votación en cada pleno de la actual legislatura (XV) publicadas en el calendario de la web del Congreso de los Diputados, que incluye el detalle de las votaciones de todas las sesiones plenarias.
La base de datos conseguida incluye más de 300.000 registros, correspondientes a los 350 diputados de la cámara por cada una de las 900 votaciones que se han hecho en el pleno durante la XIV legislatura, repartidas en 58 sesiones en las cuales se efectuaron votaciones. Son votaciones individuales, por ejemplo, a cada una de las secciones y enmiendas de una iniciativa legislativa.
Para este análisis se han seleccionado solo las que venían propuestas por el Gobierno o por los partidos del Gobierno (Grupo Parlamentario Socialista y Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR). Se han tenido en cuenta solo las votaciones finales. Es decir, no se incluyen las votaciones de enmiendas, correcciones técnicas ni votos particulares.
En el primer caso se han considerado las votaciones del tipo Convalidación o derogación de Reales Decretos-leyes, Debates de totalidad de iniciativas legislativas, Debate relativo al objetivo de estabilidad presupuestaria, Debate relativo al Plan de Reequilibrio previsto en la Ley Orgánica 2/2012, de 27 de abril, de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, Veto del Senado (solo los casos de Proyectos de ley).
En el segundo caso se han seleccionado las votaciones relativas a Dictámenes de Comisiones sobre iniciativas legislativas, Toma en consideración de Proposiciones de Ley (propuestas por el Grupo Parlamentario Socialista o el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR), Veto del Senado (solo los casos de Proposición de ley).
Para cada votación se han agrupado los diputados según su grupo parlamentario y se ha asignado el sentido de voto mayoritario, lo que votaron la mayoría de sus diputados, sin contar los que no votaron. El sentido del voto del grupo en todas las votaciones representa, al menos al 50% del grupo. En la inmensa mayoría más del 90% del grupo coincide.